La crisis llega al séptimo arte
La especial dureza de la crisis económica en España ha empujado a sufrir los efectos de la recesión a casi todos los ámbitos de la vida cotidiana de los españoles. El sector dedicado al ocio y el entretenimiento ha encajado duros golpes durante estos años. Los españoles se decantan cada vez más por el ocio en casa, no por opción sino por obligación. Los cines son algunos de los grandes afectados por este hecho.
Los cines que no sobreviven a la crisis
Recientemente, el diario digital El Economista se hacía eco de unos datos contundentes: en el primer trimestre de 2012, con respecto al año anterior, la recaudación de taquilla ha bajado un 18,5%. Respecto a 2010, el descenso se cifra en un 27,7%.
Estos datos se traducen en continuos cierres definitivos, temporales o “por reformas” de las salas de cine españolas. Lo cierto es que, independientemente del nombre elegido para bautizar el cierre, las salas de cine desaparecen y la mayoría no proyecta reaparecer.
En Galicia, Barcelona o Valencia se anunciaban recientemente el cierre de multicines, algunos de los cuales llevaban abiertos menos de una década (coincidiendo con el boom inmobiliario, hoy en día, burbuja inmobiliaria). El caso de la comunidad Valenciana es especialmente preocupante. Los datos indican que entre 2008 y 2012 los cines cuentan con casi 900 mil espectadores menos (según el Ministerio de Cultura). Esto ha llevado al cierre de más de cincuenta salas.
En un panorama como éste, los que más sufren son los que cuentan con una propuesta de cine independiente, cine en versión original o los de pequeñas localidades.
El cierre español y la crisis
El panorama para el cine español es oscuro, en este periodo. La cuota de pantalla del cine español no llega siquiera al 13%, por lo que requiere de financiación estatal para sobrevivir.
El problema es que los recortes impiden que tal financiación sea un hecho. La partida presupuestaria destinada al cine español ha perdido un 35% de su monto. Con el 65% del presupuesto que generalmente se contaba –y con el que tampoco se lograba un éxito de importancia a nivel nacional– poco o muy poco podrá hacer el cine español para lograr cierta relevancia en este periodo.
Si se le añade la importancia que tiene en la actualidad el cine en 3D y la nula –o casi– producción española en esta línea; la conclusión lógica es que el cierre de cines es un proceso aún sin concluir.
El cóctel crisis y piratería
Al grave problema de la crisis hay que sumarle el de la piratería. Muchos propietarios de cines plantean que el cóctel formado por estos dos problemas provoca una situación difícilmente salvable.
En realidad, la situación se está convirtiendo en una forma de “pescadilla que se muerde la cola”. Los escasos o nulos ingresos de los españoles trasladan el tiempo de ocio al hogar. Pero el constante bombardeo de nuevos estrenos no cesa y la “opción pobre” de un gran número de españoles es, precisamente, recurrir a sitios web donde encontrar lo que la piratería ofrece de manera gratuita.
La situación combinada de falta de recursos económicos, por parte del espectador, la crisis económica y el problema de la piratería, están obligando a un buen número de cines a cerrar sus puertas. Una situación que no parece encontrar solución plausible a corto y medio plazo.
Foto: ktsdesign – Fotolia

1. junio 2012